Hace casi un año escribí sobre la vitivinicultura Argentina algo como ¡A brillar!, aludiendo a la gran oportunidad que se nos presentaba. Recuerdo la explosión del Malbec, que comenzó en el año 2000 y que las cifras marcaron hacia el 2004 con crecimientos en las exportaciones a niveles impensados. Es cierto que aquello se debió a nuestra coyuntura como país (dólar alto), pero fundamentalmente por la relación precio-calidad que evidenciaron tanto los críticos internacionales como los consumidores. Así ingresábamos en el paradigma Malbec: se instaló en la percepción del consumidor que el Malbec es uno de los mejores vinos del mundo y que es en Argentina donde se producen los mejores. A simple vista, es muy positivo, pero también acota la diversidad de la vitivinicultura, como si solo pudiéramos hacer grandes Malbecs. Contra ese pronóstico, este año una gran parte de las empresas, técnicos y personas vinculadas a la comunicación lograron posicionar el tema de las zonas o microzonas y los distintos varietales, lo que constituye un gran avance. Cada día me sorprendo aun más, no es que hayamos comenzado a hablar deliberadamente de La Consulta o Gualtallary, sino que se respalda con años de trabajo, con investigaciones, ensayos, estudios geológicos e inversiones a largo plazo. Esfuerzos que, este año, se plasmaron en reconocimientos internacionales y presentaciones de vinos específicos. Es un gran alivio, me permite pensar que las coyunturas limitan negocios, pero no detienen una actividad cuya base es la cultura de pueblos que se dedican a identificarse con las costumbres, como la de beber vinos para compartir momentos inolvidables, debatir penas o contemplar el futuro. A todos aquellos que trabajan incansablemente sin reconocimientos, a los héroes anónimos pasados y presentes, a las figuras internacionales que nos abren puertas, a los iconos que marcaron la historia, a los pequeños productores que pelean por justas condiciones, a los inversores arriesgados, gracias por hacer de este 2012 un gran año y permitirnos soñar con una vitivinicultura sólida y con un futuro brillante. Salud.
Hoy por hoy, hablar de Alejandro Vigil es hacer referencia a uno de los enólogos más prestigiosos de la Argentina.
No es para menos: como chief winemaker de la bodega Catena Zapata, anualmente está al frente de la producción de millones de litros de vino que incluyen desde la etiqueta más exportada por la Argentina, Alamos, hasta verdaderas joyas vitivinícolas, como el Nicolás Catena.
Pero Vigil, como uno de los mayores exponentes de la nueva generación de enólogos argentinos,rompió el molde de la profesión. Según él mismo cuenta, a aquellos que trabajan bajo su paraguas no les pide que lean libros de enología, sino de literatura para fomentar un poco la creatividad del equipo e ir más allá de la acidez volátil, la maloláctica y demás cuestiones técnicas.
Este enólogo, además, desarrolla otros proyectos: junto a Adrianna Catena (hija de Nicolás), hace poco presentó El Enemigo, un Malbec con el que buscó ponerle un poco de "pimienta" al mundo del vino.
Pero hay más: Vigil también conduce el programa de radio In Vino Veritas junto a otros tres amigos como José Bahamonde, Marcelo Pelleriti y Mauricio Llaver, en el cual verdaderas figuras como Michel Rolland comparten espacio con temas de The Clash.
Por último, Vigil también lleva adelante su propio blog: Mi vida de Cosecha, donde plasma sensaciones y vivencias vinculadas con el arte de hacer vinos, donde mezcla vivencias personales y conceptos técnicos.
En este contexto, Vinos & Bodegas invitó a sus lectores a que formulen sus preguntas a esta figura de la vitivinicultura argentina. Vigil cumplió su parte y respondió las consultas seleccionadas:
-Alejandro, ¿en qué te inspiras para hacer un vino? ¿Cuál sería tu "disparador"? ¿Un sabor, un olor, un color, una forma, una historia? (Sonia Baena) -Estimada Sonia es una pregunta que a diario suelo realizarme, nunca entiendo el mecanismo que dispara esa señal que logra entender cosas abstractas que realmente nunca comprendo. Pero debo decir que sospecho, con el pasar de los años, que es algo que se trae en lo que llamamos memoria intuitiva. Hay una teoría de la evolución que fue desechada pero creo debe estudiarse mucho más que es aquella que habla de la genética adquirida por la adaptación. Esta teoría reza que la adaptación es hereditaria y, hablando del vino más precisamente, aparentemente en mi familia hay mucha gente gustosa de tomar y lo que nos interesa por herencia haber tomado mucho vino, de ahí que al ponerme frente a los vinos para armar un corte mi genética hace que narre el momento enorme de felicidad de muchos antepasados e interprete lo que podría hacerte feliz. Es casi una situación incómoda donde sabría con qué hacerte feliz al mezclar estos brebajes devenidos de la fermentación de mi amada uva. Entonces al resumirlo: mezclo sabores y aromas que pienso me hacen feliz a su ingesta, esto tiene numerables, porque la frase innumerable hace referencia a lo inalcanzable. Pero esto es alcanzable, caracteres que al mezclar logran esa sensación posible de satisfacción. Por ende, lo que me inspira es esa sensación plena de amor y tranquilidad.
-Quería preguntarte Alejandro cuál es el vino, de todos los que elaborás, que particularmente más orgullo te genera y por qué (Federico Vallejos) -Gracias por preguntar esto. Realmente la gente piensa que aquellos vinos iconos son los que el enólogo infla pecho, la realidad es que el vino que levanta mi espíritu, me da energía y siento que pertenezco al club del bebedor es Saint Felicient. Es un clásico en el cual, pase quien pase, permanece. Y poder adaptarme con mis reglas de "todo cambia" a un estilo me hace sentir que tengo, sin darme cuenta, respeto a la tradición vitivinícola de algo que se hace al respirar o dormir; algo sin sello que vive por sí mismo en la independencia de la intervención de cualquier ser.
-¿Tenés buena relación con tus colegas? ¿A qué enólogos locales admirás y qué vino argentino de otra bodega te gusta mucho? (Ariel Bianchini) -Querido Ariel, mi existencia es debido a la permanente convivencia con amigos de este rubro grande de corazón y pobre en el PBI de nuestro país. Tengo relación permanente con mi hermanoMarcelo Pelleriti, con quien comparto un programa de radio semanal. Con Daniel Pi (Trapiche ) discuto teorías inaceptables. Roberto de La Motta aguanta mis problemas existenciales apagados regularmente con Oporto. Tengo admiración por los hermanos Michellini, que entienden el vino como un hecho digno al cual debemos rendirnos. Por Richitteli, con quien las generaciones nos separan pero el amor al vino nos unen. Edi del Popolo, con su generosidad e incansable trabajo junto a una de la personas más leales del ambiente David Bonomi. Los intercambios amistosos y sinceros de ideas con Herve Berni Scott o, mejor, los llantos derramados con Ernesto Bajda en la emoción de un vino. Como con ellos o Lorca , Durigutti, Felipe , Leopoldo, David Funes con sus frases de aguante y doscientos más que nos apoyamos, debo decirte finalmente que con gran parte de los que denomino "colegas" tengo buena relación.
Respecto a la segunda parte de tu pregunta, siempre tomo vinos de amigos, como por ejemploAlto Cedro del gran turco Karin, los single de Daniel, los vinos de Mendel, Linda Flor....hay enormes vinos en Argentina con historia y mucho amor detrás.
-¿Cómo enfocarías el marketing aplicado al negocio del vino? (Marce Barros) -Una de las actividades que entiende el marketing a largo plazo como el vino hay pocas. El mayor ejemplo es Francia y su reinvención permanente. No creo en inventar ruedas que nunca se pinchan, por tal motivo debemos profundizar la idea terruño básicamente y convertirla en una comunicación permanente que dé identidad y largo plazo a nuestra industria. Es un tema que basa la calidad con una zona y pude llegar al consumidor en poco tiempo diseñado por un marketing de lo autóctono, cultura y pasión de nuestra sangre debido a la diversidad.
-¿Cómo se puede saber cuándo un vino de una cosecha en particular será un gran vino? ¿Se tienen elementos que puedan identificarse previamente para saberlo? (David Salischjker) -La mejor forma es sabiendo cómo fue el año del viñedo. Los vinos sin lugar a duda son el reflejo de lo que pasó durante la estación, tanto climáticamente como su desarrollo debido al suelo. En todos los casos la que dicta la calidad es la uva. En las bodegas lo que se intenta es echar a perder lo menos posible lo que viene del campo. Así, en un buen año con viñedos equilibrados y otoños templados tendremos vinos de gran guarda.
-Para que un vino exprese las características del terroir de donde proviene ¿debe elaborarse con las levaduras que traen las uvas del viñedo, o es lo mismo hacerlo con levaduras de laboratorio? (Diego Di Giacomo) -Idealmente, con las levaduras indígenas, más por concepto que por resultado. Cuando hablamos de vivos de terruños como consumidores tenemos que estar dispuestos a explorar nuevos horizontes e identificar cosas que teóricamente son defectos, como efectos del terruño. Así hay zonas por ejemplo donde la población de bretanomices es elevado en el viñedo y, por ende, debemos aceptarlas como parte del terruño. Como ese, hay miles de ejemplos.
-¿Qué opinás de la tendencia mundial de productos biodinámicos, la cual ya toca al vino en varios lugares del mundo? (Fabricio Simon) -La realidad que la biodinamia tiene un concepto muy arraigado en los agricultores. En casa donde mi abuelo o mi suegro siempre sembraron y tenían conceptos que hoy son parte de este movimiento. Por ejemplo, la zanahoria o la cebolla se plantan en decreciente y el maíz en creciente, como ves, es la unión de varias experiencias que logran un concepto único. Particularmente a mí me interesa desde un plano netamente intelectual y teórico.
-Alejandro, ¿cómo pensás que va a evolucionar la vitivinicultura Argentina y qué cepa, a tu criterio, sucederá al exitoso Malbec Argentino? ¿Esa variedad va a tener tanto potencial para lograr lo que el Malbec hizo hasta ahora? (Silvio Martinelli) -Sólo te diré lo que espero y me gustaría: espero y hago fuerza para que exploremos el concepto terruño, la identidad geográfica y que el varietal sea el principio de un nombre donde lo importante sea el apellido (región). Esto paulatinamente se convertirá en la denominación de la zona y el color del vino. Así, el día de mañana hablaremos de tinto de Altamira o tinto de Chapañay, o de blanco de Gualtallary. Esta evolución debe hacerse por medio de estudios que delimiten regiones por el compendio suelo-clima-humano. Tampoco hay que caer en las denominaciones de origen que limiten la diversidad y la creatividad intelectual.
-Quería preguntarte Alejandro qué perspectivas de desarrollo le ves a la Bonarda en la Argentina y cómo ves a esta cepa posicionada en los próximos 10 años (David Singermann) -Sin lugar a duda, la Bonarda históricamente ha ocupado un lugar importante en la vitivinicultura nacional, así hace 5 años atrás era el mayor varietal implantado en Argentina. Desde ese punto de vista te diría que es un gran terreno el que ha ganado y, siguiendo con el concepto radicular de la anterior pregunta, en pocos años se convertirá el vino tinto de varias zonas.
-Si no hubieses sido enólogo, ¿en qué otra cosa te sentís capacitado? (Alejandro Márquez) -Sin lugar a duda estaría perdido. La verdad es que es el oficio que me enseñó mi abuelo y que desarrollé casi a la misma velocidad que el caminar. Es algo que viene incorporado como el papá y la mamá. No podría hacer otra cosa. De hecho, personalmente creo que es lo único que me sale medianamente bien. No tengo alternativa ni plan B.
Hace 11 años viajé por primera vez a Napa. Recuerdo que en
una bodega me preguntaron si nuestro idioma era el portugués y si Río de
Janeiro era la capital. Pocos conocían
el Malbec y menos se imaginaban que teníamos Cabernet Sauvignon implantado en
Argentina. Solo a modo de recuerdo viajé
en esa oportunidad con Alejandro Sejanovich. Paramos en Carneros, la casa de
Lee Hudson, un lugar increíble. Lee tenia algo así como 2000 acres que había
comprado en los principio de los ’80. Su hermano se dedicó a la actividad
inmobiliaria y lo tentó en esta aventura. Compró el acre a unos u$s 3000. Hoy
está valuado en más de 300.000. Rodeado
de viñedos y bosques de alcornoques es un lugar paradisíaco, donde la gente que
cuidaba el viñedo también se dedicaba a cultivar zapallos, sandías y tomates
¡para concursos!, Recuerdo un zapallo de mas de 500 Kg. También asistí a mi
primer fiesta de la vendimia fuera de Mendoza, donde básicamente se juntaron
enólogos, viticultores, los operarios y con Mariachis mediante, se armaba la
chupandina y comida a discreción. Por aquellos tiempos teníamos muchas ganas,
ideas y solo necesitábamos probar para saber por donde estábamos. Realmente
creo que gran parte de los 98 puntos logrados en la cosecha 2004 fueron debido
a este viaje. Fue como confirmar que lo que pensábamos no estaba tan mal... Hoy
ya no se si me interesa ese puntaje, pero en aquellos tiempos la idea no me
dejaba dormir. Mi primera visita a Joseph Phelps, Caymus, a los viñedos de
tocalon, las famosas salas de degustación donde con solo presentar tu tarjeta
personal te servían todo gratis…y ese mundo perfecto de Napa creo, hoy hay un
negocio inmobiliario, ya que de otra forma no se explica la perfección de
cuento de hadas. Mención especial a
Nicolás Catena, que me llamó antes del viaje y me dijo palabras sabias, de
alguien que conoce de esto: “Tiene la oportunidad de ver y saborear lo mejor de
esa región. No se ahogue en ese mar. Enfóquese en el Cabernet y su sabor. Tiene
la oportunidad de cambiar todo” y la verdad me dio esa oportunidad. También
Laura Catena, a quien no solamente le debo por las roturas que sufrió su auto
(¡perdón!) sino los contactos y lo mejor: el presupuesto. Por algo la empresa
es lo que es. Algo muy importante al final del viaje. Me junté con Luis
Reginatto, que estaba haciendo una gira comercial. Dos anécdotas dos: Número
uno: tomamos tanto que nos olvidamos en
qué playa de estacionamiento estaba el auto en San Francisco, y se puso muy
complicado. Número dos: veíamos a gente que corría mientras nosotros, panchos,
estábamos tomando vino. En una de esas vemos a un tipo con un matafuegos y a
unos 30 metros
un auto incendiado… No me voy a olvidar nuestra pasividad ante el hecho.
(salto)
Por entonces releía a Don Sábato, casi perplejo de su reinvento en el mismo libro, su forma negativa para hacerme tener esperanza. Seguro estaba en lo trágico “Sobre héroes y tumbas”, escuchando “A brillar mi amor”. Redondos en piel recordando ese primer recital al cual pude asistir en Huracán de Parque Patricios, en Buenos Aires, a mediados de los ‘90.
(caigo)
Hace dos años viajé al primer simposio internacional de
Cabernet Sauvignon en Napa. En esa ocasión se dieron clases sobre Bordeaux, el
terruño de Napa, la geología y degustaciones verticales de los grandes vinos de
Francia y Napa Valley.
Este año invitaron a la Bodega Catena Zapata
a exponer sobre el Cabernet Sauvignon en Argentina. Fue una grata sorpresa y
sentimos orgullo, sobre todo pensando que hacia 11 años no sabían nada de
nosotros.
Esto nos pone en un nivel muy importante, ya que se le
dedicó medio día a nuestro país. La gente que participa es la más influyente en
el mundo de los vinos de primer nivel. Podías encontrar Opus One, Palmer,
Staglin, Margoux, Antinori, Marqués de Carrascal y además sus equipos técnicos,
comerciales, gente de marketing y dueños de las bodegas.
Los ejes principales de discusión fueron muy parecidos a los
que escuchamos en la última edición del Argentine Wine Award. Los niveles de
alcohol, el uso de madera, las zonificaciones, el entendimiento de las zonas,
las estadísticas de implantación de cada lugar. En principio fue muy llamativo,
pero después entendí que todo está en torno al mismo punto. La intervención del
hombre, cuánto, en qué forma y los objetivos finales; en fin, las degustaciones
de distintas añadas de estos grandes vinos, las explicaciones técnicas y las
filosofía de cultivo y elaboración dominaban las charlas.
Nuestro día llego y junto a la exposición presentamos varios
Cabernet Sauvignon de las distintas zonas de Mendoza, también Catena Alta del
año 2005 y Nicolás Catena Zapata 2009. Si bien nosotros veníamos viendo que el
nivel de nuestros vinos estaba a la
altura de las circunstancias teníamos que comprobarlo con un panel sumamente especializado.
El examen fue realmente impensado y con gran recepción. A partir de ahí se pasó
gran parte de la mañana con preguntas especificas sobre nuestro país y la
cultura de nuestra vitivinicultura.
Pensando más allá de lo vivido en este Segundo Simposio
Internacional de Cabernet Sauvignon, observé varios puntos que me gustaría
compartir para seguir discutiendo respecto a nuestro futuro como región,
siempre desde la humilde mirada de alguien que lleva poco tiempo en esta
actividad aunque eso implique toda mi (la) vida.
· - Las cosechas mejores clasificadas de Bordeaux
tenían mayor contenido de alcohol, así un Cot Esturnel podía llegar a 14,6º
mientras que los clasificados en menor valía por ellos mismos tenían alcoholes
de 13º o menos. Sumamente interesante
cuando nosotros estamos yendo como concepto a la inversa. Es más, parte
importante de mi filosofía de elaboración es bajar los alcoholes. Insisto, esto no es una visión mía, es lo que
detecté en el simposio.
· - Estas cosechas clasificadas como mejores (año
2000) no se si evolucionaron como esperábamos varios de los participantes. En
cambio, añadas denominadas regulares (1998) presentaban una increíble elegancia
y tipicidad de la zona.
· - Los vinos argentinos ya están a nivel de los
denominados first class.
· - Tenemos costos de elaboración muy parecidos,
solo que el precio promedio de la caja en EEUU es 5 a 10 veces mayor que el
nuestro. Esto nos traerá problemas graves a futuro.
· - Existe una fuerte corriente de vinos naturales,
baja intervención del hombre, en la cual Argentina podría estar muy bien
posicionada por nuestras características climatológicas
· - Y si todo el mundo está hablando de zonas… ¿es
el principio del fin del varietal? No lo veo así, pero al parecer todos prestan
mayor atención a la zona que al varietal.
Ahora yo no creo ni en el bajo ni en el alto alcohol. Si
creo en la intervención del hombre casi como dogma. Desde el momento en que
interrumpimos el medio con este monocultivo estamos dejando de lado gran parte
de lo natural, pero si es necesario mantener una ética basada en ser lo
sumamente pulcros en nuestra intervención. No dañar lo que la vid nos entrega
con tanto trabajo, ser uno natural para que de ahí surjan lo que podríamos
llamar vinos auténticos. No me gustan los vinos armados especialmente para un
cliente o un consumidor. Básicamente porque no creen en si mismos y toman un rol
o personaje que en principio no lo hace natural. No creo en la alta madera o
baja madera. Creo en la intervención acentuada por el respeto a la “no fruta”,
por llamarlo de alguna manera. En niveles que no necesariamente tengan que ver
con un balance dibujado por la
concentración debido a las sobre extracciones, sumadas a sangrías que en todo
caso perjudican en gran medida lo que llamamos vino y la real
sustentabilidad. No creo en varietales y
zonas, si creo en el hombre que dentro de una sociedad define con su ambiente
su cultura. Si algo de esto es impuesto, dibujado, no pertenece. Es una mentira
que, si bien no interesa al consumidor, debería importarle a quien elabora
esto, por su conciencia y su sueño, por ser un paracaidista camuflado de verde,
y digo verde en el estricto sentido de la moneda. No pretendo afirmar que el
dinero no importa, aseguro que junto con el vino debería ser obligación la
dignidad para ganarlo. No tengo idea que quieren decir cuando a un vino lo
llaman “honesto, natural, típico”. Sin embargo, entiendo que nuestra intervención
debe proteger a esta bebida a la que consideramos alimento y en mi caso lo
único que podría hacer en este mundo, porque otra cosa, no se.
Estamos llegando al punto donde la cosecha toma velocidad.
La adrenalina ocupa parte importante de la sangre. Pasados todos estos años
sigo sintiendo el primer amor cada instante. Los miedos son los mismos. Las
decisiones se toman más pausadamente, con el tiempo uno se adecua a esas
estructuras que son como aguas donde se nada cómodo. En otro momento no se
sentía la incomodidad…eso me dice una sola cosa, los años van tomando mi
libertad...
Estos días escuche enorme cantidad de planteos sobre el
nivel de alcohol. Sin querer me llevó a los primeros pensamientos e hipótesis
que en cierta forma están estrechamente ligados. Se trata de los rendimientos
por planta en función de la calidad. Mi diagrama mental de lógica cuando
comencé tendía a vincular el suelo a la calidad. Así pensaba que suelos
profundos y fértiles daban mala calidad y los suelos pobres de baja profundidad eran la panacea
para obtener nuestros vinos top. Con el
tiempo, esta teoría fue tomando forma pero con muchos condicionamientos.
Tantos, tantos, que al final cambió la hipótesis y de esta forma también cambió
la visión sobre el alcohol y la concentración.
Así fue que la lógica me dicto parámetros que tenía que
resolver en forma práctica y matemática. La teoría era: “a menor carga, mayor
calidad”. Simple, pero con una enorme diversidad de acepciones. En la práctica
trabajamos una gran cantidad de parcelas con gran variedad de rendimientos en
distintas zonas. ¿Los resultados? Tan variables como las parcelas. Nada en
concreto así en tres años. Hasta que comenzamos a ajustar cada zona y luego
sub-zona a los rendimientos óptimos. ¿OPTIMOS? ¿Para qué? Desde esa simple
pregunta dejé de hacer raleo, no tire más uva al piso y encontré un respeto a
lo que natura da. De esta manera, pasado
el tiempo, descubrí que todo estaba vinculado al sentido común. Si la planta
tiene más carga cosecharemos más tarde y si la planta tiene menos carga, ¡será
antes! Y si, es lógico, pero no es fácil de llevar a la práctica. En estos días
estoy leyendo “El Curioso incidente del
perro a medianoche”, de Mark Haddon. Es una novela verosímil que ayuda a
comprendernos mejor a nosotros mismos y deja aromas de un gran sentido del
humor...recomendable.
Al final, la simplicidad de las cosas se limita a simples
variables que las podemos definir con la matemática, pero más con lo que
denominamos sentido común. La variabilidad es la única herramienta real y
probada para mantener la consistencia en el tiempo. Mucha variación en el año,
poca entre años, es una definición estadística pero que bien funciona en todo
……cortito y al pie , que no nos engañen más. El rendimiento tiene que ver con
la interrelación con el medio y no con el capricho de la página para el
periodista.
Algo divertido de la semana. El encuentro con el importador
de Dinamarca Christian Philipson. Un personaje de película que siempre me da la
oportunidad de probar grandes vinos y el que me permitió encontrar a Guigal y
sus lalala , grandes vinos de personalidad y amor. (www.guigal.com)
Otro punto alto de la semana. Son esas pocas horas con los
que me logro ver con los In Vino Veritas para grabar nuestros garabatos
radiales. (www.facebook.com/InVinoVeritasTv)
Fuerte en emoción, alimentador de espíritu, recreo vendimial. Nuestra invitada,
Nadia Harón. Alguien que convirtió lo cotidiano de cocinar en Arte. Siempre
recomiendo sus dos restoranes, al igual que los vinos de la bodega familiar O
Fournier. Divertido programa, pero con aspectos ya más críticos al sistema ,
donde estoy encontrando espacio para mis reclamos, sobre todo el de la
seguridad, y la necesidad de involucrarnos como ciudadanos para que las
soluciones también las aportemos nosotros.
Recorro el viñedo de Adriana a 1480 metros de altura
(en algún post ya la nombré), estoy con el mapa de suelo en mano, verificando
las superficie foliar y carga en cada sector.
Cuando comencé, tenia la premisa de homogeneizar los cuarteles, para
ello me muní de fertilizantes foliares, por riego, doble mangueras, guano en
hoyos...infinidad de cosas que traje por mi paso en el INTA, de la literatura técnica encontrada
en años de estudios. Sumado a esto, la idea era lograr los altos puntajes que
predestinan como filo en cuello casi la vida o la muerte. Horas de caminar este
viñedo. Elaborarlo me lleva a una conclusión extraña cuando veo hacia atrás…
¿Por qué intenté cambiar la naturaleza?, ¿por qué intenté cambiar el
terruño? Es casi innato en el hombre
moldear las cosas a su antojo sin comprender la esencia. Cuando yo no este más,
este sitio va a seguir e inesperadamente por el minúsculo tiempo del hombre en
lo terrenal, la victoria será de
Gualtallary. La impaciencia me embarga el juicio y me deja casi sin aliento al
entender que si quiero elaborar esos vinos tengo que respirar a su ritmo. Así,
hace unos años abandoné este intento de domar lo natural con lo sobrenatural.
Dejé fluir mi sangre en el torrente de esta zona, ¡nueva pero vieja! Estaba
esperando con paciencia estas plantas y
ella (Gualtallary) la cambia a consecuencia de su enorme experiencia en enteder
los otros componentes vivos de la región. En el medio de esto, Divididos. Suena el disco “Acariciando lo áspero”,
editado a principio de los 90. En Mendoza, tocaban cada tanto en el Estadio
Pacifico. Mal sonido, una bola de sonido, más de un recital, más de un diente perdido, “…y la virgen pasó
haciendo ala delta”. A full, pero acá está el mítico, “El 38”.
Bajamos con el ala delta al terreno y volvemos a lo nuestro.
Esta infinidad de parcelas dadas por la heterogeneidad enorme de estos suelos
fundamentalmente de origen aluvional y eólico, tienen un mensaje encriptado en
su carpeta arenosa, para eso pergeñamos una idea casi descabellada que era
armar una matriz enorme de vinificaciones , que contuviera las parcelas, sub parcelas.
Tres momentos distintos de cosecha , tres vinificaciones diferentes y barriles
de distintos tostados. Esto podría desagregar una parcela en más de 100 vinos y
¿para qué?. En general, cuando se elabora uvas de una parcela se hace en un
solo momento de cosecha (momento óptimo) , sin diferenciar las sub parcelas
dadas por el tipo de suelo (calcáreo, rocas, arena, limoso, baja profundidad),
dirección y exposición de las hileras.
Tampoco se piensa como fermentar en función de estos suelos y mucho
menos como añejar.
En alusión a esto siempre aparece esa palabra: óptimo.
Cuando pregunto a que le llaman… y…este es el momento óptimo para cosechar. La
respuesta no tarda en llegar. Los taninos están dulces, el hollejo no se seca ,
la semilla esta crocante…¡¡¡la semilla se despega de la pulpa!!!. En el mejor
de los casos y no es criticable, ya que por lo menos tiene un argumento
irrebatible. Tiene 14 grados de alcohol potencial. De ahí mi razonamiento es
que no hay momento óptimo. Hay una serie de momentos que las uvas nos
entregaran distintos perfiles y debemos fermentarlos y añejarlos en función de
eso. De esta forma tendremos una película secuencial de los perfiles aromáticos
y gustativos que puede entregar una zona sin dañar la expresión global en
función de los momentos óptimos de cada persona.
Al final, subí al
mismo cerro de siempre y miré por diferencias de color en el follaje. Todo
seguía igual y quería ver si definíamos
nuevas zonas y que momentos elegiremos para cosechar. La lección es obvia. El
suelo no cambia lo que si cambia es la vista del hombre.
Esto me hace acordar la cita de Mauricio Llaver de Jean
Francois Revel que dice “…la multiplicidad de resultados según los lugares, y
las cepas, los infinitos matices de sus resultados hacen de la vitivinicultura
y de la degustación una partida de ajedrez de infinitas soluciones jamás
agotadas”.
Estamos vendiminado le Sauvignon blanc, antiguamente lo
habría llamado verde muy verde, hoy lo llamo con carácter, una acidez filosa,
pasto mojado, he preparado un tanque especial pàra ello, fermentare a 5 grados
con hollejo , el año pasado creo que fue bien , veremos este .
Las fincas en general están muy bien , la cosecha esta
arrancando fuerte , creo un gran año sobre
todo en las zonas altas y Valle de Uco donde los rendimientos serán bajos
naturalmente, digo buenos en calidad no en cantidad. Tenemos que encontrar el
equilibrio para que el productor siga existiendo y la bodega pueda exportar
pero me parece que no será fácil.
Agrelo tiene una madurez adelantada para el Malbec y estoy
pensando si antes de que termine febrero cosecho los sectores arenosos, no
todo, pero si una parte. Este tipo de cosecha me aporta una especia que solo lo
he sentido en el Rhon.
Ahora, como todos los años, miro al cielo. Recorro los
pronósticos del tiempo cada 10 minutos y maldigo la lluvia, la humedad…. Todos
los años igual. Recuerdo a Sejaniovich diciendo: ¡Es la época de lluvia ¡! No te vuelvas loco!
Pero la verdad, caigo siempre en lo mismo, noches largas sentado en la cama
sintiendo los truenos y con mi mente recorriendo los viñedos. Mirando la uva,
riendo con locas ideas y penando con el agua….
En la semana he recorrido varias degustaciones. Desde el
afamado blend americano “The Prisioner” a hermosos vinos argentinos. Sin
embargo recomiendo, si la oportunidad se
presenta, no dejar de probar Puligny-
Montrachet- Les Referts de Louis Jadot. Las cenas en Mallman de esta semana.
Plato exquisito. Un gazpacho increíble.
Hace unos 10 años la primer finca que visite trabajando en Catena fue Angélica. Este viñedo
que tiene parcelas de mas de 80 años tenia sus sectores iconos, el mas
importante cuartel 18, esta en la parte final del viñedo pegado a la barranca
de 40 o 50 metros del Rio Mendoza. Siempre
fue un cuartel de altísima calidad, muy homogéneo. Recuerdo que me pregunte innumerable
veces porque?. La teoría por la cual me convencí fue que en el momento de
plantar este viñedo, el viticultor fue seleccionado año a año las mejores
plantas , así comenzó desde la calle al
rio Mendoza y cada año que pasaba seleccionaba y volvía seleccionar , pasado los
15 años llego a este ultimo cuartel donde tenia plantas de sucesivas selecciones
y de ahí salía la mejor uva de esta finca hasta ese momento . Es algo que mi
abuelo me había enseñado y que tenia una lógica perfecta, no veo porque aca no
se utilizo la misma estrategia mejoradora como decían los antiguos
viticultores.
Esta foto es del Cuartel 20_Viñedo Angélica
En estos años estaba como loco con el gran Cortazar y ahora me
pregunto de acuerdo a un cuento de Cropios y famas titulado Conservación de los
recuerdos , cuando comencé este blog pensé hacer el día a día y termine
contando las experiencias, aca dejo el cuento para que cada uno piense como
conserva los recuerdos:
Los
famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente
forma: luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a
cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con
un cartelito que dice: "Excursión a Quilmes", o: "Frank
Sinatra".
Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos
sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando
pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a
lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones". Es por eso
que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en las de
los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan
siempres de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van
a ver si las etiquetas están todas en su sitio.
Siguiendo con el Viñedo Angélica, al lado del cuartel
18 pegado a la barranca estaba el cuartel 20, suelo totalmente arenoso, y que
con las lluvias perdíamos plantas al formarse cárcavas hacia el barranco.Este cuartel me emociono , las plantas eran
sobrevivientes antiguos, que permanecían todo el año en estrés hídrico ya que
no siempre se regaba, algo abandonado, atacado en forma permanente por las hormigas,
tenia las maderas intactas de la plantación ósea casi en cabeza. Le pedí este
cuartel para investigación y desarrollo al director de Viñedo y me hice cargo
de estas 3080 plantas …en la cosecha 2003 fue el mejor Malbec de Catena Zapata,
vino sufrido pero con carácter. Mientras escribo esto escucho tiempo de matar de Las Pelotas...a eso me recuerda esos años de comienzo donde la energía sobrepasa el pensamiento
Foto del Cuartel 20 del 2011, Enemigo a la vista.
El día que conocí al Pato Tapia le puse cinco malbec,
recuerdo viñedo Angelica, Agrelo, Altamira, Gualtallary y La Consulta .Los
probo, hablamos de esas zonas , especialmente de Gualtallary…pero al final el eligió
Angelica de Lunlunta , pasado estos años pienso que lo selecciono porque era un
vino que no ocultaba nada dejaba todo a la vista, digamos era maduro no hablo
de su alcohol o polifenoles , era un vino con carácter de la zona , como dice
mi amigo Luis Bueno es lo que hay!. El ser autentico y no inflado sin lugar a duda es un plus. Dejo la nota de Pato en aquella época, se refiere a mi como ^el también muy joven Ale.....^ http://www.chile.com/secciones/ver_seccion.php?id=61368
Después de todos estos años me encuentro nuevamente
visitando las plantitas que me despertaron curiosidades enormes y que este año
vienen muy bien, la finca tiene bajo rendimiento en general, algunos lotes algo
estresados ya que en diciembre y parte de enero hemos tenido falta de agua
importante en toda la provincia solo que en esta zona se sufre mas por el gran
drenaje y las temperaturas record de este año.
En pocos minutos ya estoy en la finca La Piramide donde
cosechamos con mecánica las primeras
uvas, Sauvignon Blanc.. La uva es molida y enviada a maceración, hasta hoy
lleva 6 días , digo hasta hoy porque al entrar al cuerpo de fermentación siento
notas de pomelo…uno de los tanques se esta moviendo (fermentado) y hay que
prensar urgente. Me imagino las uvas como cuando el genial Cortazar describe el
baile de los fama.
Los famas cantan alrededor
los famas cantan y se mueven
-CATALA TREGUA TREGUA ESPERA
Los famas bailan en el cuarto
con farolitos y cortinas
bailan y cantan de manera tal
-CATALA TREGUA ESPERA TREGUA
Guardianes de las plazas, ¿cómo dejan salir a los famas, que anden sueltos
cantando y bailando, los famas, cantando catala tregua tregua, bailando tregua
espera tregua, cómo pueden?
Si todavía los cronopios (esos verdes, erizados, húmedos objetos) anduvieran
por las calles, se podría evitarlos con un saludo: -Buenas salenas cronopios
cronopios. Pero los famas.
Espero sea otro gran año para el sauvignon blanc varietal
que por culta de Matias Michelini me a comenzado a obsesionar , no se porque, ni
para que, pero bueno no todo tiene un sentido
que alcance a entender.
Cosechadora mecánica en el cuartel 1 Sauvignon Blanc.
Degustaciones pasan, preparación de cortes y demás …llega el
día que grabamos nuevamente el programa de Radio que cada tanto me saca de la
rutina. Me encuentro con los amigos de aventura LLaver, Jose , Marcelo y
Cynthia . Lo mas emotivo la visita de Walter Bressia , el tipo nos hizo
emocionar y nos mostro que el camino de la perseverancia y el amor es el
objetivo final ,sin tener que llegar a nada. Recomiendo Lagrima Canela 2009.
De izquierda a derecha - Ale Vigil, Mauricio Llaver, Marcelo Pelleriti y Jose Bahamonde
In Vino Veritas a pleno ...Falta Cynthia nuestra productora
La botella de Conjuro con dedicatoria del Señor Walter Bressia
La cosecha comienza a tomar ritmo , lo que siento es que
tenemos una gran calidad y muchas posibilidades. Pero quien sabe!!
…… importante el año pasado, que pienso fue mi mejor año
para sauvignon blanc lo fermentamos a 5ºC enfriando bajo glicol. Levaduras
indígenas, obviamente criogénicas!!,previa maceración de 5 dias…. este año
intentare replicar esta elaboraciones. ….pero nada sale igual y eso lo hace mas
apasionante …
Degustación de mosto en maceración fría - Pablo Sanchez compañero desde el 2003